domingo, 25 de julio de 2010

A DÍA DE HOY


A día de hoy,

cuando el solsticio de todos los soles

sin geografía

somete y diluye los márgenes del camino,

pienso en ti y en tu luz de luna.


A día de hoy,

como una abierta herida, obstinada

e insondable

se desgranan mis tristezas más definitivas;

pienso en ti y en la matemática deliberada del espejo.


A día de hoy,

pienso en ti y en el reflejo demorado

del tiempo, breve, crepuscular,

que ya se perdió en tu mirada.


Se me sube la sangre toda

a la garganta,

garganta afligida

que ya no puede gritar;

se colapsa

y se fragmenta en aullidos inaudibles

de dolor clausurado.


A día de hoy

solo estoy,

solo sin ti,

sin mí,

sin dios,

sin sueños

ni promesas,

sin paz,

sin esperanza.